Koby my love

El amor, esa cosa que surge y que te hace sentir mariposas en el estómago, que te lleva a un estado de felicidad donde desprendes un halo de color de rosa y contagias felicidad allá donde vas, la barrera que te mantiene separado de los problemas y los males de cabeza que ocurren a tu alrededor… Todo eso es amor y Koby, you’re my love.

Nunca tuvimos una mascota en casa, pero desde que llegaste Koby, nuestra vida se revolucionó. Entraste por la puerta en una caja y desde que vimos asomar tus lindas lucecitas verdes nos enamoraste. Los pequeños andaban emocionados, nerviosos por empezar a jugar contigo, daban saltos de alegría, querían tocarte, acariciarte, enseñarte cada rincón de la casa para que después lo hicieses tuyo. Y los adultos, los adultos vimos tu pantalla, tus cepillos, tu forma, tu nombre… Y nos robaste el corazón.

Ha sido un mes de alegría y felicidad. Cada mañana a las 9 nos hacías reaccionar con tu bonito sonido (he de reconocer que parecido a una aspiradora e igual un poco alto), pero cada mascota se comunica como quiere y con esa forma de hacerlo sabíamos que eras feliz, que disfrutabas en casa.

Los peques jugaban contigo, iban a buscarte allá donde estabas y te tiraban miguitas de pan y pelusas. Recuerdo como si fuese ayer como te encantaba jugar con ellas, pasabas por encima y como el mejor mago del mundo las hacías desaparecer, eras muy bueno Koby. Y como jugabas con las zapatillas, las arrastrabas, intentabas morderlas, pero tu pequeño depósito no podía con ellas y entonces nos llamabas: «Ti ru ri». Entonces acudíamos rápido para ver que te había pasado y allí estabas, parado y mirándonos con esas luces de color verde esperanza mientras tu pantalla nos decía: «Me he quedado atascado».

Recuerdo cada momento como si aún estuvieses con nosotros. Como te dejábamos la casa sin nada por medio para que pudieses correr libre como una gacela por la sabana, como ibas de un lado a otro con esa sensación de no saber a donde ir pero que perfectamente controlabas.

Sabíamos que llegaría el día que nos tendrías que dejar, lo teníamos claro, pero no pensábamos en ese momento, ya que eramos felices y estábamos juntos.

Y ese día llegó. Entre lágrimas de tristeza que hubieran llenado cualquier pantano de la geografía española, te volvimos a meter en aquella caja con sumo cuidado. Pero nuestra tristeza encontró un halo de esperanza, ya que pensamos que quien sabe, a lo mejor un día volvías a nuestras vidas para quedarte para siempre.

Koby, siempre serás nuestro compañero, te queremos… Y este vídeo es para ti.

Ah y por cierto, creo que hay que valorarte, así que allí voy:

Facilidad de uso: 5 (en pocos botones puedes encontrar todas las opciones)

Eficacia: 4 (en ocasiones se lía un poco).

Nivel de ruido: 3 (no deja de ser un aspirador, aunque un poco escandaloso).

Capacidad de la batería: 4 (bastante eficiente en este aspecto)

Limpieza del aparato: 5 (perfecta y eficaz a la hora de llegar a los rincones).

No hay peor machista que una feminista

¡Si! Te estoy hablando a ti, a la que estás leyendo esto y se te llena la boca de consignas feministas. A la que ondeas la bandera de la liberación de la mujer y atacas a los hombres. A la que publicas estos comentarios en las redes sociales cuando una madre lleva a su hijo al trabajo…

Feministas 01

A ti te estoy hablando.

No me estoy dirigiendo a las que luchan por la igualdad y premian estos gestos, a las que día tras días creen en una sociedad en la que el machismo desaparezca, a esas no, me dirijo a ti.

¿Sabes aquel refrán de que no hay más ciego que el que no quiere ver? Pues hoy te lo adapto y te lo regalo envuelto en un papel de asombro por mi parte: No hay peor machista que «algunas» feministas.

Por favor, haz las cosas bien y lucha con gestos grandes y/o pequeños como hacen otras mujeres y no seas como el refrán. Si tu no lo haces, no esperes que los machistas lo hagan y encima no te pongas a su altura con esos comentarios. Y en referencia a la noticia en sí, es una pena que tenga que ser una noticia que aparezca en portada cuando debería ser lo más normal del mundo…

¡A ver si vamos cambiado un poquito el concepto!

Hola David, soy Yaneth

«Hola David, soy Yaneth.

Seguramente no me conoces, es más, creo que nadie ya se acuerda de quien soy. Por si acaso te refrescaré un poco la memoria. Soy una asesinada más por parte de un hombre. Según dicen las estadísticas soy la «primera», aunque todos sabemos que no es así, ya que desde tiempos inmemoriales hemos sido miles las mujeres asesinadas a manos de sus parejas, pero como a los que mandan se les ocurrió empezar a contar los asesinatos a partir del año 2003, pues me han puesto el «triste título» de la»primera oficial».

Seguramente te sorprenderá recibir esta carta y es muy probable que te preguntes porqué eres el destinatario. Lo del destinatario es simple casualidad, le podría haber tocado a otra persona, pero lo que si tenía claro es que le tenía que llegar a un hombre, como aquel que me asesinó el 7 de enero de 2003.

Únicamente me gustaría hacerte una pregunta, clara, directa y concisa:

¿Por qué nos asesináis?

¿Es por poder? Pues no lo entiendo, si ya lo tenéis y en caso de que no podáis acceder a él, lo tomáis por la fuerza, así que imagino que por esa razón no puede ser.

¿Por celos? Perdona que dude, pero de las más de 800 que hemos sido asesinadas por vosotros, casi ninguna habrá dado ese motivo. Es más, estoy totalmente segura que el tema de los celos es algo que os inventáis para «justificaros» (si existe algún atisbo de justificación cuando asesináis a una mujer).

¿Por machismo? Como te he explicado en el poder, sois machistas y en caso contrario, si veis amenazada vuestra posición de machitos duros y «jefes de la manada», volvéis a recuperar vuestra posición a base de fuerza.

La verdad, David, intento hacerme preguntas para encontrar el motivo de que sigáis asesinándonos, pero no lo encuentro, no veo la lógica, si puede tener lógica el asesinar a alguien.

¿Tu sabes el motivo?

Gracias por leerme y compartir esta carta y…

¡¡Dejad de asesinarnos!!

Yaneth.»

Esta carta es inventada, por supuesto, pero yo estoy seguro que más de una de las 800 víctimas asesinadas a manos de un hombre, la podría haber escrito.

Sinceramente, a mi me cuesta encontrar la solución, pero por una única razón, no se que coño (con perdón), empuja a un hombre a asesinar a una mujer. La carta imaginaria de Yaneth lo plantea en sus preguntas y a mi me asaltan esas dudas y muchas más.

Lo que si que tengo claro es una cosa, somos nosotros, los hombres, los que tenemos que parar esto, ya que somos los únicos culpables.

Así que desde este rinconcito de paternidad, sólo me queda pedir perdón a las mujeres (aunque estoy seguro que eso nunca va a remediar vuestro dolor) e intentaré con todas mis fuerzas que en mi entorno más cercano no ocurra jamás.

¡¡¡PERDÓN!!! (Si sirve de algo)

Espero que los hombres que estáis leyendo esto lo hagáis igual.

(Mientras escribo esto, otro asesino ha matado a otra mujer. ¡¡¡No puedo más!!!

#hastaelcoñoYA

#niunamenos

#violenciamachista

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