Diccionario niños-padres. Volumen II

Volvemos a la carga con la segunda edición del diccionario niños-padres. En la primera parte de este manual de uso de niños a partir de seis años, analizamos y conocimos palabras, expresiones y gestos con los que nos agasajan nuestros hijos; el “dab”, “bugear” o el archiconocido reto de la botella.

Hoy vamos a ampliar el diccionario para que el día que de la boca de nuestros pequeños salga Leer más

La evolución de papá

Mira tu por donde, voy a empezar esta entrada con un vídeo musical (nada que ver con los maravillosos e imperdibles viernes dando la nota de mi amigo JM), pero me he sentado delante de la pantalla y me ha venido esta canción a la cabeza como un flash. A ver si os suena y lo ligáis con el tema del que voy a hablaros.

Pues sí, como cambian los tiempos Venancio, ¿qué te parece? Y también como cambia la vida en cuestión de unos meses. Por si estás fuera de juego, hace tiempo que no te conectas a las redes o, simplemente, no te interesa el mundo virtual, te pongo al día en un “pis-pas”: Me he divorciado.

Sobre este tema no voy a decir mucho más (tengo un par de entradas en borradores que algún día publicaré, pero de momento se quedan ahí). Pero si que te voy a hablar sobre la evolución de papá (un servidor), y como poco a poco se va adaptando mi vida a esta nueva situación, un hecho que me ha hecho aprender nuevas cosas y descubrir, como me pasa siempre, que los más listos de la clase, siguen siendo los peques.

Cuando se llegó al final de la historia, el divorcio, me vinieron a la cabeza mil y un pensamientos de preocupación. Lo primero que pensé fue en mis dos corazones, como se iban a tomar todo esto y cual sería su manera de asimilar este gran cambio en sus vidas. Como buen padre ya me puse en lo peor (algo que llevamos en los genes y nunca entenderé, ponernos siempre en lo malo). Así que empecé a preparar un “plan” para gestionar el momento y las actuaciones posteriores.

Pero… Una vez más me sorprendieron y de nuevo evolucioné gracias a sus enseñanzas y su sabiduría, ya que nunca me cansaré de decirlo, gracias a estos dos, cada día soy mejor ser humano y aprendo un poquito más.

Mis preocupaciones y “comidas de olla” se convirtieron en su fiesta y en su mundo lleno de oportunidades que habían organizado y, hasta, planeado: Que si dos casas, que si doble de juguetes, que perfecto eso de estar una semana con cada uno, que si genial eso de tener nuevos amigos en un nuevo colegio, que si se organizaban para la semana que estuvieran conmigo poder hacer y deshacer y la que estuvieran con su madre tres cuartos de lo mismo, que si como yo vivo más cerca de la playa iban a ir más veces, que si como los lugares de residencia nueva son más planos podrían ir más al parque, que si, que si…

Y aquí un servidor, con cara de sorpresa, escuchando y aprendiendo, de nuevo, con la capacidad de adaptación y de ver la vida que tienen dos corazones de 9 y 5 años.

Pues eso, para que veáis que en muchas ocasiones los adultos somos los que complicamos las cosas y, más de una vez, hay que ver la vida con la facilidad que la ve un niño, ya que donde nosotros vemos fracaso, ellos ven oportunidades.

Menos mal que mi hija no lee este blog

¿A qué mola este título? Da sensación de que voy a explicar algo que va a ser duro, que la va a marcar para siempre y que por eso menos mal que mi hija no lee este blog y así puedo guardar la sorpresa hasta el domingo  (y de paso llamo un poco la atención para que entres a leer, aunque luego me digas que para eso tanto titular tremendista).

Bueno, a lo que vamos. Quien tiene una niña (o niño que también se de buena tinta que hay muchos), de entre 3 y 8 años, seguro que sufre en silencio esa alegre tonadilla que se mete y te martillea la cabeza. Sí, esa que empieza por “suél” y acaba por “talo”… ¿A qué os suena?

Yo soy un de ellos, hemos, estamos y seguiremos viviendo en un universo frío, azul, de largas trenzas, vestidos vaporosos, renos y muñecos de nieve con zanahorias en la nariz que soplan dientes de león.

De todas maneras, uno nunca se cansa de hacer cosas por los hijos y en esta ocasión se juntan todos los astros para disfrutar de una manera espectacular, una vez más, el universo Frozen. Y es que este próximo domingo 13 de noviembre, vamos a meternos de nuevo entre capas y capas de hielo para vivir la película de una manera diferente.

Frozen 01

En un concierto espectacular con la Film Symphony Orchestra y sus 65 músicos, acompañados de un coro de 24 personas y 4 solistas, con pantalla gigante y banda sonora en vivo durante la película, nos vamos a ir al Palau Sant Jordi a disfrutar de “Disney in Concert: Frozen, el reino de hielo”.

Frozen 02

Así que si queréis ampliar la información de lo que vamos a ver un servidor y la pequeña, seguramente disfrazada y divina de la muerte, el próximo domingo en Barcelona, os invito a que echéis un vistazo a su página de Facebook. Y si queréis entradas, lo podéis hacer a través de este enlace o en El Corte Inglés, Ticketmaster o Promentrada.

Nos vemos el domingo y recuerda: “Siempre quise, soplar un diente de león”.

Este post está patrocinado, para que luego no haya dudas 😉

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