Hablando de tetas

Venga, os dejo que lo penséis: «Mira que listo este hombre, pone en el título la palabra mágica «tetas» y a posicionarse en Google». ¿A qué lo habéis pensado?

Pero claro, es que es verdad, bueno entre comillas, pero lo es. Como ya sabéis hace unas semanas tuve el placer y el honor de volver a ser invitado por los amigos de Todo Papás Love al eventazo que montaron en Barcelona y junto con otros amigos bloggers, nos dejaron un espacio para hablar sobre nuestras cosas. Así que ni corto ni perezoso, me puse por faena y empecé a hablar de tetas… Bueno vale va, seré sincero, hablé de la lactancia y el papel tan importante que tenemos los papás en ella.

En fin, que como el movimiento se demuestra andando, casi que os dejo el vídeo de la charla y ya si eso, las cracks de estos temas me pegáis, me felicitáis o las dos cosas 😛

La puerta hacia el amor

La puerta hacia el amor tiene forma de entrada de hotel en pleno Paseo de la Castellana.

La puerta hacia el amor es rectangular como la de la Estación de Atocha por donde entramos Carles y un servidor el viernes anterior al #MBDay.

MBDay

La puerta hacia el amor tiene sabor al bocadillo de calamares y la caña que nos tomamos el viernes noche los papás blogueros.

La puerta hacia el amor es igual que el trocito de corazón que me dejé en Madrid durante el fin de semana al poder abrazar a tanta gente.

La puerta hacia el amor tiene grabado a fuego en todo lo alto los nombres, apellidos y blogs de tanta gente maravillosa.

La puerta hacia el amor tiene un cartel que pone: «Gracias loca maravillosa por atreverte a dejarnos hacer eso con tu gala de entrega de premios».

La puerta hacia el amor te lleva a un paseo un domingo por la mañana disfrutando de Madrid (volveré).

La puerta hacia el amor tiene el pelo rubio y largo del maestro Joaquim (contigo empezó todo).

La puerta hacia el amor tuvo la capacidad de llevarme a un fin de semana maravilloso.

Eso y todo más hace la puerta hacia el amor

¡Ah! Y la puerta hacia el amor es la canción que hicimos nuestra tres locos que perdimos la vergüenza y adaptamos un sábado por la tarde de un enero cualquiera.

Los hombres no compramos compresas

Venga va, yo se que por aquí os pasáis por lo menos, por lo menos 10 hombres a leer de vez en cuando y a chafardear a ver que se cuece, Y de esos 10, al menos 8 hacéis la compra de casa. Y de esos 8 hay al menos 5 que les ha tocado ir a comprar compresas… ¿Me equivoco? (Espero que si y que sea porque todos esos números sean mucho más elevados).

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En la vida, en la sociedad, en el día a día, en el deporte… En todos los ámbitos de nuestra vida, hemos decidido (o alguien lo decidió en su momento), que había que hacer una distinción por sexo. Los hombres hacen unas cosas y las mujeres hacen otras y no se te ocurra saltarte la línea que separa ambas.

Ejemplos hay cincuenta millones desde que nacemos hasta que morimos y se fomentan (por desgracia), a diario. Juguetes que son para niños y para niñas, colores para ellas y colores para ellos, ropa para ellas y ropa para ellos, productos para ellas y para ellos… Y así infinidad de temas.

Hoy os hablo de este tema, ya que una de las cosas que más me llaman la atención, y que titulan este post, es a la hora de ir a comprar productos de higiene íntima femenina y aquí me llega la gran pregunta: ¿Y por qué no?

¿Por qué no puedo comprar yo compresas?

¿Por qué no puedo ir a la farmacia a comprar un gel de higiene íntima femenina?

¿Por qué no puedo ir de visita con mi mujer al ginecólogo?

Y muchísimas preguntas más de este estilo que día tras día se repiten.

SI nos ponemos a buscar razones iríamos a parar a lo de siempre, a esta sociedad que tenemos en la que nos hemos empeñado es «crear» cosas para mujeres y para hombres, en esta mierda de separación que hace que en vez de trabajar todos por una misma razón, nos separe hacía dos caminos diferentes.

Si tenemos que buscar culpables está muy claro, TODOS SOMOS CULPABLES.

El hombre por dar por hecho que existe esa diferencia y llevar impreso en su ADN ese tema y la mujer por ver como algo raro, algo que no es capaz de procesar el hecho de que un hombre haga «cosas de mujeres» y una mujer haga «cosas de hombres».

Así que chico espabila y déjate de tonterías y diferencias y chica, aquí ayudamos, así que no me mires raro.

Y si: Los hombres compramos compresas.

Buenas, pues que resulta que tengo que poner este aviso de las "cuquis" para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando es que eres igual de "cuqui" que yo y aceptas todos estos enlaces que salen por aquí política de cuquis, si quieres saber más dale al enlace.plugin cookies

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