Poltergeist

Os pongo en situación: Una niña sola, sentada delante de la televisión, con la mirada fija en ella, de vez en cuando intenta tocarla, le habla… ¿Os vais situando? Os dejo este vídeo para que os hagáis una idea.

¡¡¡¡¡Pues no!!!!! No es la pequeña Carol que nos mantuvo en tensión aquel 1982, es mi hija, se llama Judith y le habla a Dora La Exploradora y a La Patrulla Canina.

¿Vuestros peques le hablan a la tele? Esta si, muchísimo. Las conversaciones que tiene a diario con Dora, el Mapa, Botas, Mochila y demás personajes de la «curiosa» serie de dibujos animados, se han convertido en un clásico en casa todas las tardes.

Es divertido verla con su lengua de trapo manteniendo conversaciones interminables con los personajes, ayudando a encontrar el camino a Dora y Botas para llegar al final, colaborando codo con codo cuando se encuentran con problemas que tienen que superar…

Y luego está lo de la Patrulla Canina. En ese momento saca su lado de directiva y dirige a los perros con mano firme: ¡Chicos, al centro de mando! ¡Vigila que no se escape Chickaletta (nombre sólo para seguidores nivel master de la Patrulla)! Y como se alegra cuando consigue la misión, todo una fiesta.

En fin, esta es la Princesa en su día a día y en su momento de dibujos animados, una charlatana, participativa y vividora de la TV.

¿Y los vuestros son como Carol?

 

Los hombres no compramos compresas

Venga va, yo se que por aquí os pasáis por lo menos, por lo menos 10 hombres a leer de vez en cuando y a chafardear a ver que se cuece, Y de esos 10, al menos 8 hacéis la compra de casa. Y de esos 8 hay al menos 5 que les ha tocado ir a comprar compresas… ¿Me equivoco? (Espero que si y que sea porque todos esos números sean mucho más elevados).

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En la vida, en la sociedad, en el día a día, en el deporte… En todos los ámbitos de nuestra vida, hemos decidido (o alguien lo decidió en su momento), que había que hacer una distinción por sexo. Los hombres hacen unas cosas y las mujeres hacen otras y no se te ocurra saltarte la línea que separa ambas.

Ejemplos hay cincuenta millones desde que nacemos hasta que morimos y se fomentan (por desgracia), a diario. Juguetes que son para niños y para niñas, colores para ellas y colores para ellos, ropa para ellas y ropa para ellos, productos para ellas y para ellos… Y así infinidad de temas.

Hoy os hablo de este tema, ya que una de las cosas que más me llaman la atención, y que titulan este post, es a la hora de ir a comprar productos de higiene íntima femenina y aquí me llega la gran pregunta: ¿Y por qué no?

¿Por qué no puedo comprar yo compresas?

¿Por qué no puedo ir a la farmacia a comprar un gel de higiene íntima femenina?

¿Por qué no puedo ir de visita con mi mujer al ginecólogo?

Y muchísimas preguntas más de este estilo que día tras día se repiten.

SI nos ponemos a buscar razones iríamos a parar a lo de siempre, a esta sociedad que tenemos en la que nos hemos empeñado es «crear» cosas para mujeres y para hombres, en esta mierda de separación que hace que en vez de trabajar todos por una misma razón, nos separe hacía dos caminos diferentes.

Si tenemos que buscar culpables está muy claro, TODOS SOMOS CULPABLES.

El hombre por dar por hecho que existe esa diferencia y llevar impreso en su ADN ese tema y la mujer por ver como algo raro, algo que no es capaz de procesar el hecho de que un hombre haga «cosas de mujeres» y una mujer haga «cosas de hombres».

Así que chico espabila y déjate de tonterías y diferencias y chica, aquí ayudamos, así que no me mires raro.

Y si: Los hombres compramos compresas.

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