¿Pero quién es Williams?

Hoy me vais a dejar que os cuente una pequeña historia de una luchadora mamá y de su pequeño gran hombre, la de alguien que día tras día no deja de pelear y de vivir, porque, aunque parezca mentira, la lucha contra una enfermedad da eso, ganas de vivir elevadas al cuadrado.

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Conozco a una mujer al otro lado del Atlántico, benditas redes sociales que unen puentes entre océanos, que es una súper mamá, de las grandes, de las buenas, de las que saben como vivir la vida y que contagían ese sentimiento a todos los que la rodean.

Además, casualidades del destino, nos une el deporte (¿quién dijo que el deporte era malo?) 😛 ya que los dos somos aficionados al Football y a unos mismos colores, el negro y amarillo de los Steelers (acereros como los llaman mis amigos mexicanos), pero eso ya os lo explicaré en otro momento.

Lo que me admira una barbaridad es su lucha. Mi amiga Griselda tiene un hijo que es una preciosidad, un campeón, también acerero, como debe ser, pero ante todo y sobre todo un luchador como pocos. Mi amigo, con permiso de su mamá lo de amigo, por supuesto, tiene una enfermedad llamada Síndrome de Williams.

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Perdonadme que no conozca mucho sobre esta enfermedad, así que prefiero consultar la página de Síndrome de Williams de México, para explicaros que: «Es una condición congénita causada por la pérdida de una pequeña porción de material genético en uno de los pares del cromosoma # 7, el cuál altera entre 16 y 30 genes, ocasionando que  las personas con este síndrome presenten deficiencias cognitivas que van desde un leve retraso psicomotor hasta deficiencias mentales severas, retraso en el desarrollo, problemas músculo-esqueléticos, de percepción óptico-espacial,  cardiopatías y en algunos casos se han presentado elevados niveles de calcio en la sangre entre muchas otras».

Y admiro a Griselda, pero sobre todo admiro a su familia, una familia que lucha unida, que pelea unida, que no desfallecen jamás y que día tras día hace todo lo posible para dar visibilidad a esta enfermedad y para que se reconozca la labor que hacen.

Por eso hoy quiero dedicar esta entrada en la que se celebra el Día Mundial de las Enfermedades Raras, a mi amiga Griselda, a su hija que la acompaña en la lucha, pero sobre todo a su hijo, ya que es el ejemplo que todos debemos seguir para los 365 días del año pelear contra la enfermedad.

Y por supuesto esta entrada está dedicada al gran Juan José Vera, allá donde estés, estoy seguro que estarás orgulloso de tu familia. Un abrazo amigo.

#yotambién

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