La evolución de papá

Mira tu por donde, voy a empezar esta entrada con un vídeo musical (nada que ver con los maravillosos e imperdibles viernes dando la nota de mi amigo JM), pero me he sentado delante de la pantalla y me ha venido esta canción a la cabeza como un flash. A ver si os suena y lo ligáis con el tema del que voy a hablaros.

Pues sí, como cambian los tiempos Venancio, ¿qué te parece? Y también como cambia la vida en cuestión de unos meses. Por si estás fuera de juego, hace tiempo que no te conectas a las redes o, simplemente, no te interesa el mundo virtual, te pongo al día en un “pis-pas”: Me he divorciado.

Sobre este tema no voy a decir mucho más (tengo un par de entradas en borradores que algún día publicaré, pero de momento se quedan ahí). Pero si que te voy a hablar sobre la evolución de papá (un servidor), y como poco a poco se va adaptando mi vida a esta nueva situación, un hecho que me ha hecho aprender nuevas cosas y descubrir, como me pasa siempre, que los más listos de la clase, siguen siendo los peques.

Cuando se llegó al final de la historia, el divorcio, me vinieron a la cabeza mil y un pensamientos de preocupación. Lo primero que pensé fue en mis dos corazones, como se iban a tomar todo esto y cual sería su manera de asimilar este gran cambio en sus vidas. Como buen padre ya me puse en lo peor (algo que llevamos en los genes y nunca entenderé, ponernos siempre en lo malo). Así que empecé a preparar un “plan” para gestionar el momento y las actuaciones posteriores.

Pero… Una vez más me sorprendieron y de nuevo evolucioné gracias a sus enseñanzas y su sabiduría, ya que nunca me cansaré de decirlo, gracias a estos dos, cada día soy mejor ser humano y aprendo un poquito más.

Mis preocupaciones y “comidas de olla” se convirtieron en su fiesta y en su mundo lleno de oportunidades que habían organizado y, hasta, planeado: Que si dos casas, que si doble de juguetes, que perfecto eso de estar una semana con cada uno, que si genial eso de tener nuevos amigos en un nuevo colegio, que si se organizaban para la semana que estuvieran conmigo poder hacer y deshacer y la que estuvieran con su madre tres cuartos de lo mismo, que si como yo vivo más cerca de la playa iban a ir más veces, que si como los lugares de residencia nueva son más planos podrían ir más al parque, que si, que si…

Y aquí un servidor, con cara de sorpresa, escuchando y aprendiendo, de nuevo, con la capacidad de adaptación y de ver la vida que tienen dos corazones de 9 y 5 años.

Pues eso, para que veáis que en muchas ocasiones los adultos somos los que complicamos las cosas y, más de una vez, hay que ver la vida con la facilidad que la ve un niño, ya que donde nosotros vemos fracaso, ellos ven oportunidades.

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