Diccionario niños-padres. Volumen II

Volvemos a la carga con la segunda edición del diccionario niños-padres. En la primera parte de este manual de uso de niños a partir de seis años, analizamos y conocimos palabras, expresiones y gestos con los que nos agasajan nuestros hijos; el “dab”, “bugear” o el archiconocido reto de la botella.

Hoy vamos a ampliar el diccionario para que el día que de la boca de nuestros pequeños salga un “ese es un niño rata”, no pensemos que la Marvel ha sacado un nuevo héroe y nosotros no nos hemos enterado:

TROLLEAR

Hace un rato leía a mi amiga Eva (seguidla en todo lo que haga), que su hijo dice como unas 800 veces al día trollear. Pues si las sumamos a las 156 que las dice mi hijo y las 90 que las dice mi hija, llegamos a que entre tres niños, pueden llegar a decir 1.046 veces al día este término. Ahora multiplica por millones de niños y hemos convertido una palabra en TT.

Trollear proviene del término troll (esa figura que habita en la oscuridad de la red y cuyo único servicio en la vida es molestar sin sentido). Pues bien, la derivación que ellos han adoptado, nos lleva más a la idea de gastar bromas o hacer comentarios tontos para enfadar a alguien. Adaptado a nuestra lengua de los 80 y los 90, digamos que están “vacilando” a alguien.

* Nota del autor: Trollear aparece en el diccionario de la RAE.

NIÑO RATA

¿Marvel ha sacado un nuevo héroe?¿Ya mismo está la película en marcha? No amigos, no es un personaje de ficción, un “niño rata” es un pre-adolescente que pretende aparentar que es un tipo duro mediante gritos, insultos y mal comportamiento. Esto trasladado a los juegos online (ojo con todo lo que tenga que ver con niños y online), son los que a pesar de ser pequeños, se dedican a gritar por el micrófono y jugando a juegos que no son apropiados para su edad.

ME DA PALO

¿Habéis visto los contadores esos que se utilizan para controlar la cantidad de gente que entra en un lugar? Pues he empezado a mirar por Amazon para ver precios, ya que en casa me vendría muy bien tener uno para no perder la cuenta de las veces que mi hijo dice “me da palo”. Lo ha adoptado como respuesta a todo:

  • Haz esto. Me da palo.
  • Come. Me da palo.
  • Duerme. Me da palo.
  • Respira. me da palo.

Y así “ad eternum”.

¿En casa en la respuesta recurrente a todo de vuestros hijos?

BAÑARME NI DE BROMA

(Aportación de mi amigo Lobo). A veces pienso que en casa no tengo niños, tengo Gremlins. La mezcla entre odio, pavor, “haterismo” (término para el tercer volumen), que les produce el hecho de escuchar esas palabras, solo es comparable al que sentimos los adultos cuando oímos la frase: “Llega el recibo de la hipoteca”.

Su relación con el agua se resumen en la piscina y la playa, ahora, eso si, que no les caiga agua en los ojos cuando se están duchando, ya que los gritos que dan, más parece que les haya caído hierro fundido sobre su cuerpo.

BFF

Entramos en la adolescencia, donde necesitaríamos otro diccionario específico para todas las palabras que se añaden al diccionario, pero quiero destacar esta, ya que en la edad del “pre-pavo” de mi hija de cinco años (sí amigos, pre-pavo con cinco años), han entrado como un ciclón estas siglas.

“BFF” son las siglas de “best friends forever” (mejores amigos para siempre). Lo incluyen en todo, lo dicen siempre, se hacen collares, lo cuelgan en sus perfiles de las diferentes redes sociales y porqué no tienen edad legal, que más de una se lo tatuaría.

Y hasta aquí la segunda parte del diccionario padres-niños. A este paso, y este conocimiento constante de nuevas palabras, en poco tiempo la Enciclopedia Británica se quedará en un simple fanzine…

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